Tengo un proyecto ¡tan hermoso! para mi títere, tengo una gran cantidad de conceptos que quiero compartir con los otros, en el público; tengo en mente, un espectáculo.

Nuestros títeres son actores, estamos muy orgullosas de ellos, son capaces de realizar miles de locuras en el pequeno escenario y también son capaces de tan delicadas sutilezas.

Para lograr esta magia necesitamos siempre de un público cómplice, lo bueno es que creemos que cuando alguien decide asistir a un espectáculo de títeres es por que lo ha aceptado. ha aceptado que un trozo de papel, engrudo y tela puede hablarle sin mover los labios, puede llorar y hacerlo llorar sin que le salgan lágrimas,  puede quedar tiernamente dormido sin cerrar los ojos, y yo le creo y todos creemos y los ninos lo perciben sin ninguna dificultad, estin abiertos y libres y dispuestos al cien por ciento a vivir una ficción que les haga sentir y comprender verdades y que en la representación honesta y responsable puede aprenderse la vida, su propia vida que apenas comienza.

Y es entonces cuando comprendemos la trascendencia de lo que nuestros tíeres van a decir o a hacer y cuidamos hasta el último detalle del texto, de la imagen, de la forma, de la música, de la atmósfera y del mensaje. Ese mensaje que compone el estilo total de la obra pues como creadoras estamos conscientes de la trascendencia de los lenguajes del teatro, a través de los cuales cada pequeno detalle, movimiento, intención de la voz, criterios planteados, el títere se está comunicando íntegramente con su público. El títere le habla a la inteligencia, a los sentimientos, a las emociones, a cada uno de estos individuos diferentes e irrepetibles que lo están mirando, y es capaz de ensanchar o estrechar cada uno de esos espíritus sensibles que son los niños.

¡Caray!, y es que somos titiriteras creadoras de espectáculos para niños. Se dice fácil, la gente cree que puede ser fácil, la comunidad en general cree que quizás sean los espectáculos más fáciles de presentar.

Ahora en este preciso momento en que estoy escribiendo acerca de nuestra experiencia, sé y requetesé, que los niños son lo más difícil y delicado, lo más complicado y sensible, lo más libre y mágico que conozco. Requieren de mi y de mi espectiáulo, lo mejor, lo más inteligente y bueno, lo más bello e importante, lo más difícil y divertido, lo más trascendente y lúdico.

Y vuelvo al principio, los ninos merecen un pedazo de papel, engrudo y tela que resulta maravilloso.
La importancia de los titeres y nuestra experiencia como creadoras.

Papel, engrudo, tela, un poco de hule espuma, una bolita de unicel y pinturas. Sí, quiero hacer un títere, ¡claro! soy titiritera.

Quiero hacer un títere pequeño, que camine sobre una mesa. Le pondré un mando en la nuca para que pueda voltear para todos lados, y pueda ver el cielo y también las cosas pequeñas de la tierra. Sí, eso es, quiero que mire. Si no mira, no vive. Es importantísimo mirar, el alma se sale por los ojos y es cuando mi títere comunica, comunica y convence a los demás que está vivo, que es verdad.

©2007 Palleti